En
donde jamás se ha dado este fenómeno, es en la gubernatura y en el Congreso
local. Y mire los resultados. Hoy día, como consecuencia de las raterías
perpetradas durante la administración de Humberto Moreira y solapadas por la
mayoría priísta en el Congreso del Estado, nuestra entidad carga con un
endeudamiento que pesa como lápida y cuyos costos - INSULTANTES - pulverizan
desarrollo y crecimiento para su población. Agravado hasta la indignidad,
porque no hay uno solo de los ladrones que esté pagando por su delito. Y se
explica, el control del partidazo es absoluto.
Lo
que no se explica es: ¿por qué los coahuilenses no han reaccionado ante el
embate de semejante desvergüenza como respondería cualquiera ante un
administrador que no solo le desvalija la casa, sino que le pone una paliza de
padre y señor mío, se mofa de la extorsión, lo obliga a cargar con el pago de
todos los daños y perjuicios que provocó, y en lugar de deshacerse del cretino,
le vuelve a entregar el inmueble para que lo siga administrando? ¿Dónde está el
sentido común de la población? ¿Por qué no lo han privilegiado? Solo hay
balbuceos ¿por qué? Si se tiene un problema hay que darle salidas razonables.
No se vale alegar desconocimiento, si está a la vista el desaseo, todos los
componentes de la traición a la confianza quedaron desplegados y está costando
millones de pesos pagar por un endeudamiento - ROBO - que en NADA benefició a
Coahuila.
El
priísmo en Coahuila está agotado. Nomás pase revista a lo que están recibiendo
los nuevos alcaldes, en unos más en otros mucho más, va quedando evidenciada la
rapiña de los salientes. Pero a todo le van a echar tierra encima, no van a
devolver lo que se robaron y menos van a ser castigados. Lo de cero deuda es
una falacia más.
La
mentalidad de muchos de los que se convierten en presidentes municipales es de
que van a hacerse ricos porque van a disponer de los recursos públicos, y nadie
los va a llamar a cuentas después de perpetrada su fechoría. Porque así ha
sucedido SIEMPRE. Es un modus vivendi, es el estilo de “hacer política”, y el
que no lo hace es un... empieza con p la palabrota. Es el resultado de la
INMOBILIDAD en el ejercicio del poder público, de la ausencia ABSOLUTA de
EQUILIBRIOS institucionales. Cuando no hay movimiento el agua se estanca y se
pudre. Es lo que ha pasado en Coahuila. Son décadas en el poder, cualquier
partido, CUALQUIERA, con esa longevidad sin contrapesos, cae en lo mismo.
Este
año tendremos elecciones, ahora para elegir diputados locales. Y este es el
punto sustantivo de estas reflexiones que le comparto generoso leyente, esta
elección abre la puerta a la esperanza de que por fin los electores apuntalen
con su voto el equilibrio hecho a la medida para los dos niveles de gobierno de
la entidad, porque para eso es en mucho el Poder Legislativo. El contrapeso del
Ejecutivo es el Legislativo. Los quebrantos financieros que padece nuestra
Coahuila no los hubiera permitido una mayoría parlamentaria distinta a la del
gobierno estatal, ni tantas desvergüenzas más. Los equilibrios dan mejores
administraciones, se fortalece la democracia, se empodera a los gobernados no a
los gobernantes, se privilegia la transparencia en el ejercicio de la función
pública, y con todo esto se genera BIEN COMÚN.
A
un empleado que roba a su patrón, no se le premia con la recontratación,
llevado el concepto al campo de la gestión pública, los patrones, los dueños,
son los coahuilenses y quien atente contra sus intereses tiene que ser sacado,
apartado del poder junto con su grupo, durante el tiempo que sea necesario para
que aprenda que las reglas son otras, y que quien la hace la paga. Es incluso,
por SANIDAD, que Coahuila necesita generar YA el contrapeso en el Congreso
local.
Es
de sentido común ¿No cree usted?
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