.
Mostrando entradas con la etiqueta CNTE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CNTE. Mostrar todas las entradas
miércoles, 28 de agosto de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
¿Cuál fin?
Por Esther Quintana Salinas
En “El Príncipe”, de Nicolás Maquiavelo, se acuñó la famosa frase de que “el fin justifica los medios”. Puesto así, el fin egoísta o incluso ambiguo y abstracto o que beneficie nada más a una persona, según este edificante canon, vale. Esta frasecita tan ayuna de ética le ha dado a dictadores y fanáticos para “legitimarse” en el poder.
Los fascistas no tenían empacho en sostener que la guerra ejercía una selección natural sobre la especie humana, ya que solo sobrevivían los más capaces, y a la guerra iban todos, menos ellos. La guerra. La violencia, en muchos casos es la última medida para solventar diferencias. Sí, sin duda, es la última, refleja la abdicación de la racionalidad, es la prueba reina de la imposibilidad para alcanzar bajo otros lineamientos los objetivos fijados.
La violencia destroza más al agresor que al agredido. Hoy estamos viviendo tiempos en que se ha privilegiado el uso de la violencia para dirimir diferencias e imponer perversidades. La anarquía va viento en popa.
En el anarquismo se establece que el estado es el responsable de todos los males, y en consecuencia hay que acabar con él. El anarquismo sostiene que el ser humano puede regirse a sí mismo y que no es necesario que existan leyes, ni gobierno que se las aplique. ¿Qué le parecería a un anarquista que un día cualquiera alguien entrara a su casa y asesinara a su mujer o a sus hijos, y además se quedara con la casa? ¿Seguiría pensando que el ser humano no necesita estar acotado a un orden normativo? Si teniéndolo, mire usted como andamos. También se utiliza al anarquismo como parapeto para cometer actos vandálicos, toda vez que el fin justifica los medios.
Esta semana he recibido muchos mensajes electrónicos, derivados de los acontecimientos que se han suscitado en la capital de la República, con motivo de la toma violenta de San Lázaro y del Senado de la República por parte de los profesores de la CNTE e “infiltrados”. Con lo que se está violentando primero que nada, los derechos de miles de mexicanos, empezando por los de los niños que están sin clases, amén de los de hombres y mujeres que viven, trabajan y o transitan por las zonas que mantienen secuestradas.
Le comparto uno de ellos: “Detesto la política y a los políticos, solo los tengo en la boca para criticarlos y muchas veces para mentarles la madre. He pensado muchas veces que para qué sirven las leyes, quejándome de ellas, pero luego, me digo también, que sin ellas estaríamos peor. Y sin duda que hay leyes justas y otras que no lo son, pero dada nuestra humana ‘perfección’, a veces nos resulta muy difícil distinguir entre el bien y el mal y nos tropezamos infinidad de veces con la misma piedra, entonces pues de perdida necesitamos topes, para caer en cuenta de lo que estamos haciendo. También sé que los que hacen las leyes, pues tampoco son los más indicados, hay tanto sinvergüenza en el Congreso…pero no hay de otros. Pero en lo que de plano no estoy de acuerdo es que el fin justifica los medios, es la conclusión más mezquina e indecente que se puede dar, para explicar lo que están haciendo los profesores de la CNTE.”
Durante seis meses las comisiones de educación de las dos cámaras estuvieron trabajando en los contenidos de las tres iniciativas de las leyes secundarias de la reforma educativa, estuvieron dialogando con todas las voces, se hicieron foros, participaron maestros, pedagogos, consultores, organizaciones civiles interesadas en el tema, etc. , quien no estuvo fue porque no quiso. Y el día que iban a ser discutidas en el período extraordinario para el que fuimos citados los diputados, el presidente de la mesa directiva, priísta, sacó, violentando toda la normatividad que rige la función parlamentaria, el dictamen que establece como se implementaría la evaluación a docentes, directores y supervisores. El Grupo Parlamentario del PAN, solicitó su reinserción, pero las bancadas del PRI, PRD, PVEM, PT, PANAL y MC, votaron en contra.
La reforma educativa está MUERTA, le quitaron el corazón. Los legisladores del tricolor traicionaron a su correligionario, la iniciativa llegó de Peña Nieto. No sirvió su negociación, les falló el oficio político. Los profesores de la CNTE siguen en San Lázaro y se extendieron al Senado. ¿Y México? México les importa un bledo ¿a quiénes? A los del oficio político y a los de la CNTE.
lunes, 29 de abril de 2013
La CNTE en su laberinto
Hace falta altura de
miras, para tener claro que el futuro no es de los presentes, sino de los
vienen a sucedernos
Esta semana,
en proyección nacional y a todo cuanto les da su orfandad de principios éticos
y de compromiso con SU PAÍS, los dizque profesores de la CNTE le volvieron a
dar de coces a la paz pública y a todo cuanto se pusieron en la mira, para
demostrar su rechazo a la reforma constitucional en materia educativa.
Envueltos en
el menaje de “su” revolución violenta y antidemocrática pretenden imponer sus
pretensiones de que la educación que se imparte en México siga inmersa en la
ineficiencia y la mediocridad. Y en el día a día, la sociedad a la que agravian
con sus desmanes, cobijados en la tibieza de una autoridad que no tiene empacho
en mostrar que no tiene y que no es, van sumando rechazo y repulsa.
La gente no es
tonta, los vándalos de la CNTE están menospreciando su inteligencia. La
sociedad podrá tener atravesados a sus gobernantes, guardarles todo tipo de
desafectos, pero sabe cuánto nos ha costado llegar a establecer un estado de
Derecho. Los mexicanos quieren mejoras, no destrucciones, y la CNTE quiere esto
último. ¿Quiénes son sus seguidores? ¿Los padres de familia, los trabajadores,
los empresarios, los profesionistas? ¿Qué representa su movimiento? Los
agitadores se representan a sí mismos, se inventan agravios, exigen un diálogo
y lo que adoran es el monólogo, la vulgaridad del insulto y la bravuconada del
tumulto. Con esos aperos su cobardía destruye, como ellos lo han hecho,
propiedad pública y privada.
Convocan bajo una pretendida excusa democrática para darle voz y cauce a sus
demandas, y luego atacan con violencia y con ruindad, para exigir la abrogación
de una disposición constitucional que traerá cambios SUSTANTIVOS,
IMPOSTERGABLES, NECESARIOS, para un país que los requiere con urgencia o va a
seguir condenando a millones de niños y jóvenes – que mañana cuando sean
adultos, tendrán que hacerse cargo del mismo, y por eso tienen que estar
educados y formados con altos índices de calidad- a seguir deambulando en una ruta que no va a llevarlos hacia el desarrollo y el bienestar generalizados.
Pero a ellos,
a los “protestantes”, les va a alterar el estatus en que se han apoltronado,
vía su flojera, su ausencia de compromiso, su irresponsabilidad, sus mañas
sindicales y definitivamente y con mayúsculas, SU FALTA DE AMOR A MÉXICO. Por
eso están peleando, para que las plazas les sean entregadas en automático, no a
través de un examen de oposición, y para que no haya evaluación de por medio
para promociones, reconocimientos y permanencia.
La democracia,
articula mecanismos para que la sociedad se pronuncie, pero nunca los del
vandalismo, porque ese solo lo utilizan los dictadores, los sátrapas, los
sinvergüenzas, los acomodaticios, para IMPONERSE.
Hace falta
altura de miras, para tener bien claro que el futuro no es de los presentes, de
los que ya estamos aquí, sino de los vienen a sucedernos, y ninguno de nosotros
tiene derecho a hipotecarlo, y tampoco a permitírselo a quienes lo pretendan.
Hay que leer la Historia para no perdernos ni dejar que otros se pierdan en la
inmensa insensatez de permitir que estos vándalos se crezcan y se crean que
tienen derecho a arrasar, nomás por la mezquindad que los domina, con un país
que es tan nuestro como de ellos, aunque a ellos se les olvide, o hagan como
que se les olvida.
Que no tiemble
la mano al Gobierno para hacer uso de sus facultades y poner a los revoltosos
en su lugar. Y no necesitan hacer mártires, porque es lo que la CNTE quiere,
solo asumir su responsabilidad. No hay necesidad de regar pólvora, ni de
heridos, ni de muertos. Yo no les voy a decir cómo hacer su tarea. Pero hay que
hacerla. Los mexicanos estamos esperando que el gobierno cumpla con el mínimo
que se espera de un Gobierno: que se garantice la paz pública. Y hasta ahora se
han visto blandengues y trémulos, pero no de emoción, sino de miedo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)