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martes, 18 de febrero de 2014
Las Noticias...
Es vergonzoso que sea norteamericana y no mexicana la autoridad que le
seguirá proceso a Javier Villarreal
Esta semana se destacó
en los medios de comunicación la reforma presentada por el Gobernador del
Estado para la creación de instrumentos y mecanismos que coadyuven a la
protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes del Estado,
adicionando a la Procuraduría de la Familia como autoridad acreditada para
decretar el registro de deudores alimentarios, estableciéndose también que las
anotaciones efectuadas por el Registro Público de los deudores alimentarios,
surtirán efectos de embargo precautorio.
Celebro estas adiciones,
porque refuerzan la reforma que cuando fui diputada local promoví, y que se
tradujo en la creación del Registro Público de Deudores Alimentarios, aprobada
por unanimidad en la LVIII Legislatura. Hago votos para que esto finalmente
empiece a rendir frutos, y coadyuve para que los padres y madres desobligados,
según sea el caso, se ocupen de cumplir con un deber, para el que idealmente no
tuvieran que decretarse coacciones legales, y se observara de manera natural.
También se dio noticia
de la reforma que deroga la prohibición de que parejas del mismo sexo puedan
acceder a la adopción. Esto, y lo expreso con toda claridad, y no es de ahora,
sino de siempre, porque así lo pienso, y lo he dicho en diferentes foros a los
que he sido invitada y en declaraciones públicas y privadas, en que se me ha
preguntado al respecto, no lo comparto. Respeto las preferencias sexuales de
las personas, no guardo prejuicios al respecto, es parte de su vida privada,
también lo he dicho y se los he dicho a miembros de la comunidad lésbico gay,
cuando hemos coincidido en mesas de análisis sobre el tema, de modo que no
entraña nada sorpresivo.
Lo que debiera haber
ponderado el legislador -y que es más que obvio que la mayoría priísta y ad
lateres no hicieron – al derogar la prohibición, es el derecho de los niños, el
de los adoptados, no el de los adoptantes. Un niño que es dado en adopción
queda en esa condición por circunstancias de abandono o de orfandad,
principalmente, y eso ya es más que desgracia suficiente. Por eso debió de
haber prevalecido su derecho y no el de los adultos que satisfacen en ellos su
instinto de maternidad o de paternidad.
Un niño necesita para un
buen desarrollo integral de un padre y de una madre. Las madres y los padres
aportan rasgos únicos que son esenciales para la salud del niño. La naturaleza
es perfecta, NO SE EQUIVOCA. Entre las muchas condiciones especiales que
aportan las madres se destacan tres: calidez, confianza y bienestar. Se ha
demostrado en estudios científicos que aquellos niños que carecieron de
cuidados maternales durante largos períodos a una edad temprana mostraban
tendencias hostiles al llegar a la adultez. Por otro lado, la presencia del
padre en el hogar imprime disciplina, seguridad, tranquilidad, protección. Es
suma lo que los niños necesitan para crecer sanos por dentro y por fuera. Es
verdaderamente lamentable que esto no les haya importado a diputados y
diputadas que votaron a favor de la derogación. Lo que hacen el populismo y la
irresponsabilidad cuando se juntan…
La otra noticia fue la
entrega de Javier Villarreal a las autoridades norteamericanas. Es vergonzoso
que sea norteamericana y no mexicana la autoridad que le seguirá proceso. La de
casa lo dejó ir. ¿Qué acordó con los americanos al entregarse? Porque por puro
arrepentimiento, no fue. ¿Qué compromisos hizo con ellos? ¿Van a haber más
inculpados?
En Coahuila solo está acusado de fabricación de documentos
apócrifos, de dos decretos que esta servidora tuvo en sus manos y exhibió,
sobre dos autorizaciones de préstamos que nunca aprobamos en el Congreso. Toda
la ratería la cubrió la bancada priísta de la LVIII Legislatura con la
aprobación de una Ley de Deuda Pública, que se sacaron de la manga de la noche
a la mañana. ¿Y Jorge Torres, qué sigue para él? ¿Será el chivo expiatorio del
robo a Coahuila durante la administración de Humberto Moreira, quien goza de
libertad y vive como emir, por cuenta de la bonanza que le aportaron sus años
de mandamás de Coahuila?
Hasta aquí, generoso
lector, mis comentarios y reflexiones. Nos leemos el próximo sábado, Dios
mediante. Siempre agradecida con usted.
martes, 21 de enero de 2014
Y ¿cómo voy a creerte, gobierno?...
¿Usted
cree que en este país nuestro hay una lucha real contra la corrupción, desde el
ámbito del poder público? Es un problema mastodóntico.
El desinterés de los mexicanos en todo lo que huela a política se explica, lo
vinculan inmediatamente con la corrupción. La percepción generalizada es que
“esa lucha” solo es ingrediente en los discursos de los ínclitos, pero el
aterrizaje es nulo. La gente de a pie ve la impunidad, la gran impunidad para
los políticos implicados en prácticas corruptas y la parcialidad con que se
conducen las instituciones públicas encargadas de acusarlos y de impartir
justicia. No obstante que en el Congreso de la Unión ya hemos aprobado, verbi
gratia, la Ley de Contabilidad Gubernamental, para acotar tentaciones de las
autoridades estatales y municipales, a disponer de la hacienda pública como si
se tratara de su patrimonio personal, habrá que ver su implementación para
estar en posibilidades de valorar su efectividad y eficacia.
Si
las medidas anticorrupción no garantizan REALMENTE que el combate va en serio,
y que solo se trata de los consabidos simulación y fingimiento para hacer como
que se hace pero todo sigue igual, las consecuencias serán de pronóstico
reservado. El coraje de la gente se está trasladando desde hace mucho tiempo
hacia los protagonistas de las fechorías. Si le siguen estirando a la liga se
va a reventar. A la gente le está resultando odioso PAGAR POR RATERÍAS E
INCOMPETENCIA, ambas son corrupción. Aquí en Coahuila estamos hasta la... Y
cuando se le pega al bolsillo y de los de siempre para cubrirlas, porque no hay
otros, aunque quieran convertir en causantes a los pepenadores de basura...¡Es
es el acabose! el brinco hacia una crisis social está enfrente, no a la
vuelta de la esquina.
De
ese tamaño están las cosas. Que no se equivoquen los “del oficio político”.
Están
jugando con lumbre.
lunes, 9 de diciembre de 2013
sábado, 23 de noviembre de 2013
Las practicas corruptas
En México, los niveles de
corrupción e impunidad son escandalosos
Hay
una cultura generada en la no transparencia gubernamental y en el
patrimonialismo — práctica deleznable en la que el servidor público estima que
los recursos públicos son una extensión de su patrimonio privado— que “legitimaron”
el ejercicio autoritario del poder, el abuso, el cochupo, la mordida, el
nepotismo, el uso indebido de recursos y tantas otras “lindezas”, que de tan
comunes, a casi nadie le quitan ni el sueño, en nuestro país. Bueno sin ir más
lejos, aquí en Coahuila se está pagando una MEGA DEUDA, originada precisamente
en la CORRUPCIÓN
y protegida en la IMPUNIDAD.
El
costo social de la corrupción en México, no es asunto menor. Una apreciación
cruda del fenómeno por parte de observadores extranjeros, destaca que en
México, “la corrupción es institucional y que la delincuencia da más empleos
que el Estado”. En una entrevista que le hicieron en el 2005 en un periódico de
circulación nacional, sobre el tema, al exalcalde de Palermo, Italia, Leoluca
Ornaldo, conocido como el teórico de la Cultura de la Legalidad, decía que
México, “es un país más rico que desarrollado. El costo de la corrupción
lo pagan los mexicanos. En la experiencia siciliana, la mafia llegó antes que
la corrupción, después se ligó a un sistema de corrupción. La mafia es un
sistema de criminalidad, mientras que la corrupción es un sistema de
ilegalidad. La pregunta en México es: ¿En México hay muchos casos de corrupción
o hay un sistema de corrupción? Yo creo que está un sistema de corrupción y es muy
peligroso, por eso es importante no sólo la policía, sino más cultura de
legalidad. Cuando hay un sistema de corrupción se necesita un cambio cultural”.
En
nuestro país la gente está convencida de que la HONESTIDAD es un incordio y que
quien es honesto es un pen… Que si se es corrupto se ahorra dinero y tiempo en
largas colas, trámites complicados y vueltas a las dependencias públicas y que
dar mordida agiliza todo. Por eso la legalidad es impopular.
En
México, los niveles de corrupción e impunidad son escandalosos y los esfuerzos
para combatirla hasta la fecha han sido insuficientes, urge entonces imbuir la
ética en los asuntos públicos. Tiene que haber un cumplimiento de la ley sin
selectividad, ni discrecionalidad. La corrupción y la opacidad tienen que dejar
de ser asumidas por la sociedad mexicana como elementos inherentes,
consustanciales al ejercicio del poder.
La
integridad, el respeto, la honestidad, la buena conducta, la legalidad, la
honradez, la lealtad, la imparcialidad y la eficiencia, tienen que establecerse
como tradiciones y costumbres en el ejercicio del poder público. Son valores
que deben orientar el comportamiento de todos las personas que tengan un cargo
público, sea de designación o de elección popular. En el preámbulo de la Convención
Interamericana Contra la Corrupción, que México signó el 29 de marzo de 1966,
se manifiesta con toda claridad que “la corrupción socava la legitimidad de las
instituciones públicas, atenta contra la sociedad, el orden moral y la
justicia, así como contra el desarrollo integral de los pueblos”. Esto lo
recoge el artículo 133 constitucional en el que reconoce como parte del régimen
legal todos los Tratados signados por el presidente y ratificados por el senado
de la República, de tal suerte que están prohibidos: “El requerimiento o la
aceptación, directa o indirectamente, por un funcionario público o una persona
que ejerza funciones públicas, de cualquier objeto de valor pecuniario u otros
beneficios como dádivas, favores, promesas o ventajas para sí mismo o para otra
persona o entidad a cambio de la realización u omisión de cualquier acto en el
ejercicio de sus funciones públicas;” Y también: “ La realización, por parte de
un funcionario público o una persona que ejerza funciones públicas, de
cualquier acto u omisión en el ejercicio de sus funciones, con el fin de
obtener ilícitamente beneficios para sí mismo o para un tercero.
Esta
semana se hicieron acusaciones anónimas – pero acusaciones al fin - de que los
diputados exigen “diezmo”, “moche” a los alcaldes, para la asignación de
recursos a sus municipios. La historia es añeja, “el cochinero” se realiza
entre dos. No hay pruebas y sin pruebas no hay delito que perseguir. Y no habrá
ninguna investigación al respecto. Habrá entonces que legislar para establecer
los criterios a seguir para la asignación de los recursos, y acotar, fíjese
nada más, lo que apunto, ACOTAR, no ERRADICAR, la sinvergüenzada.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Y con la misma piedra...
¡Qué vergüenza que un gobierno extranjero esté haciendo
lo que no hizo el gobierno mexicano!
Sigue imponiéndose la
conclusión hoy día de que la política es una actividad asociada con el doble
lenguaje, con las verdades a medias y con el ejercicio permanente de la
simulación. En Coahuila sabemos de eso.
Es francamente descorazonador
que la actuación ayuna de ética de muchos gobernantes le hayan impuesto a una
disciplina tan noble del quehacer humano, un lastre tan despreciable como el
que arrastra. Por eso no hay apego de la población a cuanto tenga que ver con
su existencia.
Ofrecer, cuando se anda
pidiendo el voto un programa que a sabiendas no va a cumplirse, equivale
a especular con la credibilidad y la confianza del elector, a jugar a la mala
con sus necesidades, porque le genera expectativas que nunca habrán de
cristalizar. Es actuar con cinismo, y cuando esto ocurre se corroen los
cimientos de la democracia, porque la democracia nace de la honradez de la
palabra. A Coahuila, durante la administración que inició Humberto Moreira y
concluyó con el interinato de Jorge Torres López, le depararon ese trato. Y es
fecha que ninguno de los responsables ha salido a dar la cara para pedir perdón
a los burlados.
Es fecha que se desconoce a
donde fueron a parar los 36 mil millones de pesos que registra la mega deuda
con la que le comieron a la entidad la posibilidad real de crecimiento y
desarrollo económico y social, y no hay un solo funcionario de altos vuelos, no
de los del tercero o cuarto circulo de la administración, que haya sido llamado
a cuentas por eso.
Se robaron el dinero de
generaciones que ni siquiera los eligieron, sin remordimiento alguno, cobijados
en las enaguas amplísimas de la impunidad que reina en nuestro país, que es
parte de la cultura amasada en décadas de permisividad y de impudicia, tolerada
por un pueblo que sigue sin entender que los asuntos públicos si son de su
incumbencia.
Los mexicanos no nos hemos
ocupado de dejar claro a quienes elegimos para el cargo público, que no es para
que hagan del mismo un perjurio, ni del oficio una mentira, ni de la encomienda
un cinismo. Por eso el cinismo de la autoridad no sabe de mesuras, y esto
conlleva a generar en la ciudadanía además de la pérdida de confianza, una
confusión destructiva que parte de que todos los políticos son iguales, aunque
no sea así.
Y todo esto largo preámbulo,
generoso lector, obedece a que estoy consternada, más dolida que nunca, por la
publicación del periódico “San Antonio Express News”, en el que se da cuenta
que Jorge Torres López, junto a Javier Villarreal, habría canalizado millones
de dólares a través de cuentas bancarias en Estados Unidos como parte de la
malversación de fondos del Gobierno de Coahuila, derivado esto de una demanda
civil presentada el martes pasado en Corpus Christi, que llevó a la Fiscalía a
solicitar a la autoridad jurisdiccional que se “confiscara una cuenta de 2.8
millones de dólares albergada en Bermudas, misma que pertenecería a Jorge Juan Torres
López, exGobernador interino de Coahuila”.
¡Qué vergüenza que un
gobierno extranjero esté haciendo lo que no hizo el gobierno mexicano! No me
atrevo a asegurar que el señor Torres López es culpable, porque solo la
autoridad judicial puede sentenciarlo, pero que pena que en mi tierra la
impartición de justicia de para tanto mugrero.
La democracia implica la toma
de conciencia del pueblo de que lo es, de decidir sobre su libertad y su
historia y de lo que sueña y quiere para mañana. Y quien se atreve a usurpar
esa conciencia, mal utilizando su mayoría en el Congreso local, se convierte en
dictador. Cuando en Coahuila la mayoría priísta le cubrió a la administración
moreirista su desaseo - quiero ser educada - con la aprobación de la nueva Ley
de Deuda Pública, la entidad dejó de ser libre y soberana y se convirtió
en...Usted póngale el nombre y hágase cargo...
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