Por la diputada Esther Quintana Salinas
Definiciones de
impunidad hay muchas, le voy a compartir, generoso lector la vertida por la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hela aquí:
“La inexistencia, de
hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones,
así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque
escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención,
procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas
apropiadas, incluso a la indemnización el daño causado a sus víctimas.”
En
el mismo documento se establece que : La impunidad constituye una infracción de
las obligaciones que tienen los Estados de investigar las violaciones, adoptar
medidas apropiadas respecto de sus autores, especialmente en la esfera de la
justicia, para que las personas sospechosas de responsabilidad penal sean
procesadas, juzgadas y condenadas a penas apropiadas, de garantizar a las
víctimas recursos eficaces y la reparación de los perjuicios sufridos de
garantizar el derecho inalienable a conocer la verdad y de tomar todas las
medidas necesarias para evitar la repetición de dichas violaciones.
La
no-sanción del ilícito impide que la justicia y la ley cumplan sus funciones de
reparación simbólica, normatividad y cohesión social. Aquí en Coahuila,
nomás se sufre, se padece y se paga lo que los gobernantes se embolsan.
Aquí, el triste espectáculo de la impunidad es parte del paisaje cotidiano. El
pre requisito para entrar al club es ser funcionario público - de platea, a los
de galería nomás les toca ser chivos expiatorios - , es decir, cobrar de la
nómina que se paga con el dinero de los contribuyentes.
Los
defraudadores de la entidad, los causantes de la mega deuda que azota a
Coahuila, gozan de completa libertad. Al extitular del SATEC, la justicia le
hace lo que el viento a Juárez, igual a Chaires, y no se diga al exnúmero 1,
hoy metido a escolapio, que se pasea por las Ramblas catalanas y vive como
sátrapa en destierro, a todo lujo. El ex no tiene empacho en declarar que los
gastos de la estancia allende los mares los sufraga el sindicato de profes y
sus “ahorros”. Vive Dios que ahorró mucho... ya el sindicato se lavó las manos
como Poncio Pilatos y lo desmintió, lo mismo hizo el Secretario Fraustro. De
modo, que la maestría o lo que sea que esté tomando, corre a cargo de lo que se
“guardó” cuando era el tlatoani de estos lares.
Por
elemental justicia, la ciudadanía tiene derecho a saber la verdad de todos y
cada uno de los delitos patrimoniales de que la hicieron víctima, pero hasta
ahora todo lo que se ha hecho es echar tierra a las heces. La tarea
esclarecedora debió haberla iniciado la Legislatura 58, infortunadamente lo que
la mayoría priísta se dedicó a hacer desde el principio del atraco fue taparlo
y remató legalizándolo con una nueva ley de deuda pública. No clarificar los
hechos delictivos e imponer falsas verdades vía trinquetes de la mayoría, es el
gran fracaso de la democracia coahuilense. Aquí los que se han ayuntado en el
mismo lecho ignominioso son la perversión, la ambición desbocada y la complicidad.
No
habrá reparación del daño para los defraudados, o séase, los coahuilenses. La
autonomía de la justicia está en el subsuelo. Los intereses de la dinastía
dueña de la entidad son los que pesan, de la mano navegan con sus cómplices, a
la ciudadanía lo único que le han dejado es el pago larguísimo del despilfarro
y lo que conlleva...
En
el aquelarre de la impunidad todo es posible, todo está permitido, la brecha
entre la clase gobernante y el grueso de la población cada vez es más grande
¿Cómo se puede vivir en un mundo así? El cinismo ha alcanzado proporciones
inimaginables. Los procesos electorales, parecen sacar lo peor de la genética
política. Las compas, el carnaval de las camisas rojas, el repartidero de
despensas, los actos anticipados de campaña, la burocracia y los programas
asistenciales al servicio del PRI y sus candidatos... ¿Se puede seguir pensando
que vivimos en un estado de derecho? ¿Cómo se le hace para tender vínculos en
un mundo tan desvergonzadamente impar, sujeto a las cada vez más desiguales
relaciones de fuerza? ¿A qué le apuestan el PRI y su gobierno? El hilo se
revienta por lo más delgado... ¿ o no?
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