Miércoles 6 de febrero de 2013
El Presidente diputado José González Morfín:
Tiene ahora el uso de la voz la diputada Esther Quintana, del
Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, también para referirse a este
tema. Hasta por cinco minutos.
La diputada Esther Quintana Salinas:
Con su venia, diputado presidente. Compañeros legisladores de
esta LXII Legislatura, hoy es un día muy importante para el hacer legislativo,
porque nos atrevimos a dar un paso trascendental para México: nos atrevimos a
reformar el artículo 3o. constitucional.
Durante mucho tiempo tuve la fortuna de dar clases. No soy
maestra, pero di clases en educación superior; soy abogada, y a través de la
educación va uno entendiendo cómo se puede transformar la realidad cuando logra
uno precisamente frente a grupo, y a través de los conocimientos, ir moldeando
a un nuevo país.
Estoy convencida de que esta reforma al artículo 3o. trae
algo fundamental para el desarrollo de nuestro país; se implementa un concepto
de educación con calidad, que viene a enriquecer la raigambre del artículo 3o.
constitucional, y lo tengo que decir sin empacho.
Cuando lee uno el artículo 3o. constitucional —y yo no tengo
pelos en la lengua— dice uno: ¿de qué país estamos hablando? ¿En dónde? ¿En qué
parte se han esmerado por formar ciudadanos, por formar mexicanos de manera
integral? Porque eso dice el artículo 3o. constitucional.
El artículo 3o. dice que a través de la educación se tiene
que instaurar en México la democracia. Pero la democracia más allá de
entenderla como una forma de gobierno, sino como una forma de vida. Eso es
fundamental subrayarlo.
Por eso celebro que hoy ya tengamos prácticamente reforma en
materia educativa. Estamos en la parte sustantiva y es fundamental subrayarlo,
porque nos falta algo trascendental y nos toca a nosotros también hacerlo, a
los legisladores, nos toca hacer la ley adjetiva.
Tenemos que legislar las reformas en la Ley General de
Educación, para que eso que nos atrevimos a hacer en la constitucional pueda
implementarse. Nos toca la parte más difícil, los cómo vamos a implementar lo
que nos atrevimos a hacer en la reforma constitucional.
Tenemos entonces la Ley General de Educación, por un lado,
que hay que reformarla para adecuarla a la reforma constitucional, pero también
tenemos la creación de una nueva ley, la que va a regular la vida del Instituto
Nacional para la Evaluación Educativa y es aquí donde tenemos que escuchar las
diferentes voces; tenemos que escuchar a los maestros, por supuesto que tenemos
que escuchar a los maestros; tenemos que escuchar a la sociedad en pleno,
porque la educación es un asunto de todos, no nada más de los maestros.
Quiero ser muy enfática en esto. No culpo a los maestros de
la educación deficiente que tenemos en este país, porque sería mezquino
hacerlo. Aquí llevamos parte todos, hasta los padres de familia.
Pertenezco a una generación en la que mis padres y la escuela
eran uno solo; ahora no, ahora los padres se lavan sus manos, como Poncio
Pilatos, y quieren que la escuela haga lo que ellos no han hecho en su casa, y
son valores distintos. Ésa es la gran tarea que tenemos.
Espero —de verdad— que se hagan foros donde todos nos
escuchemos, porque la responsabilidad que como legisladores tenemos es
trascendental. No debemos echar a perder lo que ya hicimos a nivel
constitucional. Ahora tenemos que construirlo, tenemos que aterrizarlo en las
leyes reglamentarias, en la Ley General de Educación y en la nueva ley, porque
va a ser de creación nueva la que va a regular la vida del instituto.
Tenemos que cimentar una nueva cultura; una cultura en base a
los méritos; una cultura en la que se reconozca el esfuerzo del docente que
echa todo por delante.
Tenemos que devolverle al magisterio la mística. Ustedes
deben de recordar que en otras épocas el maestro era ejemplo a seguir, y hay
espléndidos maestros —como en todas partes— y también hay muy malos maestros,
porque también los hay. No se trata de decapitar maestros y lo tengo que decir
con toda claridad, porque he platicado con maestros, se trata de darles las
armas, de darles los instrumentos —en el buen sentido— para que los niños y los
jóvenes de este país tengan frente al grupo a los mejores.
Es una reforma noble, es una reforma trascendental, por eso
tenemos que ser muy cuidadosos en las reformas que vamos a implementar a la Ley
General de Educación y en la reforma, más bien en la creación de la ley que va
a regular la vida del instituto.
Término, presidente. Celebro de verdad el día de hoy, lo
celebro sobremanera. Invito respetuosamente, no soy maestra, pero invito
respetuosamente a los maestros a que participen.
Hay espléndidos maestros en este país y lo único que queremos
los mexicanos es que sean los mejores maestros los que estén frente a grupo.
Muchas felicidades y muy buen día.
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