15
Mayo 2015
¿A
quién, a quiénes, responsabilizar por esta decadencia de valores que agobia a
la Humanidad a lo largo y ancho de este planeta Tierra? Les da por señalar con
dedo ígneo a las instituciones educativas; sin duda que tienen su parte, pero…
PERO la propia sociedad por un lado, y por el otro, la deleznable actuación de
los gobernantes, han contribuido con creces a tan alarmante deterioro. Regreso
a la escuela. La concepción equivocada de que a través de lecciones en un salón
de clases se pueden sembrar valores, no tiene ningún sustento sólido, porque la
responsabilidad intrínseca es de los padres de familia, la escuela no es
sustituta, coadyuva solamente con el bagaje adquirido en casa.
El
desarrollo y sobrevivencia de la humanidad subyacen en la conservación y
transferencia de conocimientos, creencias, conductas o comportamientos, que les
dan cohesión e identidad a los integrantes de una comunidad, llámese grupo, tribu
o pueblo, y esto permite su permanencia en el tiempo. Los elementos mencionados
constituyen la idiosincrasia de los pueblos, de ahí la relevancia de los
valores y principios que en el núcleo primigenio de la sociedad se aprenden; es
decir, en el seno de LA FAMILIA, porque es ahí esencialmente donde se BEBEN, y
subrayo: son anteriores a las instituciones escolares, sean estas formales o
informales. Desde esta perspectiva, entonces, la escuela solo es transmisora de
conocimientos y creencias. Los principios y valores que serán la guía a la que
deberán ceñirse nuestras conductas, el ordenamiento interior que nos llevará a
comportarnos como PERSONAS, nos los enseñan en casa, de ahí los recibimos o
debiéramos recibirlos.
Con
el correr de los años, fueron tantos los conocimientos acumulados y el
crecimiento poblacional tan grande, que las sociedades se vieron forzadas a
concentrarlos en instituciones formales que no son otras que las escuelas. Sin
embargo, en lo que atañe a inculcar valores, ese es deber de consanguinidad. Va
a pensar usted que soy una machacona, pero lo que trato de compartirle es que
la escuela solo coadyuva al fortalecimiento y enriquecimiento de los valores
que el niño o el joven traen de casa. Por eso son tan importantes el diálogo y el
ejemplo, y los padres de familia tienen el deber sagrado de procurarlos, TODOS
LOS DÍAS.
La
educación es un tesoro muy valioso, va más allá de lo susceptible de evaluarse
en términos de riqueza material. Las personas son lo que son gracias a la
educación que reciben. La educación es el instrumento idóneo para transformar a
la sociedad, solo a través de ella el mundo se hace más justo, sostenible y
habitable. Los padres tienen que cobrar conciencia de que DÁRSELA a sus
hijos no es discrecional, es OBLIGATORIO. Forma parte del listado de
deberes INELUDIBLES.
Educar
es un proceso que perdura a lo largo de nuestra vida. Todos los días educamos y
nos educan. No es sencillo, pero vale la pena no quitar el dedo del renglón.
Educar es un proceso lento que demanda mucha paciencia, humildad, compromiso y
mucho amor. No hay atajos, y tampoco exageraciones, porque podría ser
asfixiante y entonces el resultado no será el deseado.
La
escuela es complemento de lo aprendido en casa, por eso es muy gratificante que
el coadyuvante; es decir, el maestro, esté casado con los mismos objetivos:
Formar personas con valores, que sean útiles para sí mismas y para la sociedad
de la que forman parte.
Muchas
felicidades a los maestros que se respetan a sí mismos y ennoblecen la dignísima
profesión que eligieron para servirle a México. Un abrazo entrañable para los
maestros de verdad; para quienes ejercen la enseñanza por lo que significa y
conlleva, para quienes de corazón dedican su vida a la educación de lo más
bello que tiene este País, los niños y los jóvenes. Muchas gracias por su
contribución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario