Amigos:
Les informo que en la sesión ordinaria del 7
de Abril de 2015 aprobamos reforma a la fracción III, del artículo 17, de la la
Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, para que en todos los
niveles educativos se fomente una cultura de respeto a los derechos humanos de
las personas adultas mayores.
El artículo 17 establece que corresponde a la
Secretaría de Educación Pública garantizar una serie de aspectos a las personas
adultas mayores.
La fracción III se refiere a la incorporación
de contenidos sobre el proceso de envejecimiento en los planes y programas de
estudio de todos los niveles educativos.
Con esta reforma se plantea incorporar “y la
inducción de una cultura de respeto a los derechos humanos fundamentales de las
personas adultas mayores”.
El dictamen, aprobado por unanimidad, con 362
votos a favor, surge de una iniciativa que la diputada Elvia María Pérez Escalante
(PRI) presentó el pasado 10 de febrero, suscrita por 110 diputadas y diputados
del PRI, PAN, PRD y PVEM, y se turnó al Senado para su análisis y eventual
ratificación.
En el documento se establece la necesidad de
inducir en los educandos y en general en la actual y en las nuevas
generaciones, una cultura de respeto a los derechos humanos y en especial a los
derechos humanos fundamentales de las personas adultas mayores.
Se afirma que la falta de respeto hacia los
adultos mayores y otros sectores de la población, como las personas con
discapacidad, sigue presente en la convivencia social y que por ello se
considera que es muy importante inducir una cultura de respeto hacia esos
sectores de la población.
En muchas ocasiones las personas adultas
mayores son objeto de conductas y hechos que impactan a su persona y que
generan consecuencias emocionales que les impiden disfrutar de su derecho
humano fundamental a disfrutar de una vida digna, en paz y en armonía, se
asegura.
Se recuerda que las normas que protegen los
derechos de las personas adultas mayores están vigentes en la Ley de los
Derechos de las Personas Adultas Mayores y que constituyen un avance muy
significativo y alentador.
Sin embargo, “es necesario ir más allá,
porque la falta de respeto a sus personas es una forma de maltrato y
discriminación que continúa presente en su vida cotidiana”.
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