29 de Agosto de 2015
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De
entonces a la fecha, sucedió que el presidente Enrique Peña Nieto realizó
cambios en su gabinete, entre ellos Rosario Robles salió de la Secretaría de
Desarrollo Social -que debería ocuparse de combatir la pobreza- y llegó a
hacerse cargo de ese reto, José Antonio Meade. Con esa aclaración, continuamos
con la reflexión iniciada el sábado pasado.
Los
beneficios de los programas para abatir la pobreza que se inventa la Sedesol ni
siquiera llegan a quienes debieran llegar y, el colmo, hay quienes no los
necesitan y los reciben puntualmente. La lideresa de la colonia reparte a los
cofrades del PRI; esa es la primera de las inequidades, y se los escatima a
quienes no lo son, no obstante su estatus de marginación critica. Esa es la
queja sempiterna y sin atención alguna, porque se repite y se vuelve a repetir,
y como quiera no pasa nada.
Y
con un adendo: No resuelven la pobreza. No han vuelto autosuficientes a sus
beneficiarios ninguno de esos programas. ¿Por qué? Porque no basta con los
programas asistenciales para volver iguales a los desiguales. El Estado tiene
el deber, la obligación, de generar condiciones para que ese desarrollo se
alcance. Pero en México no ocurre esto.
Para
que las personas seamos autosuficientes, tenemos que recibir EDUCACIÓN de
calidad, formación cívica, porque los conocimientos te abren la cabeza para que
aprendas muchas cosas que te van a servir para que te expliques y entiendas la
realidad de otra manera, para que tengas elementos de juicio razonados y
razonables que te van a orientar en la toma de decisiones, porque vas a
desarrollar una serie de habilidades que te van a ser útiles toda la vida,
porque vas a descubrir que tienes talentos que ni imaginabas, porque vas a
soñar y a implementar esos sueños que en mucho serán definitivos para tu
realización como ser humano, y la formación con principios y valores cívicos
son pilar y sustento para que nunca se pierda la condición de persona ni a
título individual, ni como parte sustantiva de una colectividad con la que te
identificas y te importa. Usted dirá si el Estado se ha ocupado de esto a
cabalidad. Lea el artículo tercero constitucional por favor, luego compulse con
la realidad, y saque sus conclusiones.
La
autosuficiencia individual no tiene sentido si no se vincula a una autonomía
organizacional a nivel colectivo. La autosuficiencia individual comienza por lo
más básico y se extiende a todas las otras áreas de la vida, satisfaciendo de
manera paulatina las diversas necesidades individuales y colectivas, en un
paradigma en el que la integridad y la ayuda mutua son puntales para generar el
bien común.
La
riqueza surge de la producción, del trabajo, de la creatividad, de la
cooperación, no de los programas asistenciales ad perpetuam con los que han
encadenado a los pobres de este País a la dependencia de por vida y a la
marginación consentida.
La
corrupción tiene mucho que ver en esta domesticación de voluntades, porque hay
recursos millonarios que jamás llegan a sus destinatarios porque se quedan en
los bolsillos de los sinvergüenzas que gobiernan, y de ribete en la absoluta
impunidad.
Estamos
ante un problema de proporciones gigantescas que está afectando gravemente la
vida entera de nuestro País, como es el de la pobreza a la alza, con un
gobierno a años luz de resolverla. Y defiende a capa y espada sus erradas
políticas fiscales, también por así convenir a sus intereses. Se ensancha la
brecha entre pobres y ricos, todos los días... ¿Hacia dónde lleva al País,
presidente Peña Nieto?
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