6 de Diciembre 2014
Llegó la hora de que demostremos si somos
patriotas de 15 de septiembre o si realmente NOS IMPORTA la patria, que
es una y se llama MÉXICO
En nuestro país suceden cosas que no pasan por el tamiz de la cordura
y el raciocinio para explicarse. Algo como que los pájaros tienen pelo y
las vacas plumas, así de irracional. Pero lo acontecido en las últimas
semanas de plano no tiene nombre. Andamos en la tierra del revés.
Tenemos
un presidente de la República que no manda, un grupo de “ínclitos” que
no son el presidente y que si mandan, aunque no se les vea, pero
existen. El presidente está reprobado, sus secretarios de estado también
lo están. Hay desaparecidos que presumiblemente están muertos, pero no
lo están porque no hay pruebas fehacientes que así lo constaten. Tienen a
un alcalde preso que sabrá Dios que declaraciones habrá hecho, eso es
top secret, pero que a lo que se ve no han sido suficientes para que la
Procuraduría de la República tenga el caso listo para que la autoridad
jurisdiccional proceda.
Y van saliendo más muertos, Guerrero es
una tumba clandestina. ¿Quiénes son los desdichados que han encontrado?
Tampoco se sabe. Lo que está a la vista es que solitos no fueron a parar
ahí, pero la autoridad no sabe nada. Y el ribete del escándalo, la
“casa blanca” y el “depa” de Miami, y la explicación en torno a su
adquisición tan desafortunada, para decirlo de manera educada, que
corrió por cuenta de la esposa del presidente. ¿Quién asesora al
Presidente?
Tenemos las finanzas con severas dificultades. El
barril de petróleo está a la baja, bajísima. El valor del peso en
relación al dólar es un SOS, se mantienen impuestos irracionales, se van
a pagar indemnizaciones por un tren que ya no va a hacerse por las
sinvergüenzadas en el otorgamiento del contrato, etc. El desorden que va
ganando terreno en el país, no es fortuito, entre los que legítimamente
protestan y los mercenarios que se montan en la protesta para
desvirtuarla, con una autoridad a la que cada día se le ve menos como
tal, porque la rebasan con la mano en la cintura, México se encamina al
caos. La gente de a pie, que son los más, YA NO CREE EN SUS AUTORIDADES,
las tiene aborrecidas, no les inspiran ninguna confianza. Y el Gobierno
Federal en lugar de salir y asumir su responsabilidad de frente,
empezando por reconocer sus fallas, aceptando que las toneladas de
corrupción e impunidad metidas hasta el tuétano, han dañado severamente
su eficiencia y su eficacia en el cumplimiento de sus deberes y
obligaciones, hace todo lo contrario.
El decálogo presentado por
el presidente Peña Nieto, lo digo así llanamente, NO VA A RESOLVER EL
GRAVE PROBLEMA QUE NOS AQUEJA. Está proponiendo leyes, nos está turnando
propuestas de reformas y adiciones para “enderezar” un sistema que ya
dio lo que tenía que dar. En el Congreso los legisladores tendremos que
analizar y discutir la viabilidad de las mismas, no solo desde el ámbito
jurídico, que ya es complejo, si no desde lo más crudo, que es la
realidad del país, porque diputados y senadores tenemos el deber de
tomarla ABSOLUTAMENTE en cuenta, o valdrán para dos cosas las reformas y
adiciones, es decir para nada y para nada. Está más que demostrado que
las leyes por si solas no resuelven nada, en México tenemos para dar y
prestar, y mire en las que andamos. Las leyes sirven si se cumplen, si
se observan, si la autoridad obligada a hacerlas cumplir lo hace, si los
destinatarios obligados a acatarlas, las acatan. Las leyes son útiles
cuando la sociedad entera les otorga esa utilidad ciñéndose a sus
prescripciones. Pero en nuestro amado país el deporte favorito es
violarlas y quedarse en la impunidad. Y cuando la violación proviene de
la misma autoridad y a la autoridad nadie la castiga, entonces se llega a
donde hemos llegado, al caos y a la anarquía.
Hoy día, en este
país nuestro, gobernantes y gobernados tenemos que tomar decisiones de
vida, de esas que marcan un antes y un después. Si queremos que haya
democracia como FORMA DE VIDA, tenemos que construirla entre todos. En
la democracia concebida así, las desigualdades sociales se achican y las
oportunidades para vivir con dignidad se generan y se abren para todos.
A los corruptos se les juzga y se les mete a la cárcel, sin distinción
alguna, del sector público o del privado. La actuación de los
gobernantes se pone en vidriera, para que todo el mundo la conozca, eso
es TRANSPARENCIA, lo demás es… póngale nombre usted. Ese es un camino.
El otro, es seguir haciéndonos de la vista gorda, es decir, mantenernos
aceptando que es lícito violar la ley, matar, mentir, falsificar
documentos, obstruir la justicia, hacer arreglos en lo oscuro, en fin,
toda la inmundicia que alimenta la corrupción.
Llegó la hora de
que demostremos si somos patriotas de 15 de septiembre o si realmente
NOS IMPORTA la patria, que es una y se llama MÉXICO.
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