Ayer se discutió en la Cámara de Diputados la
Ley de Ingresos. Hemos tenido desde el miércoles de esta semana una intensa
actividad en el salón de plenos. El miércoles se votaron la ley Aduanera y el
Código Fiscal, el jueves la relativa al IVA, la del ISR y la de Derechos.
La Comisión de Hacienda tuvo largas jornadas
de trabajo. No es fácil conciliar las diferentes visiones y posiciones de los
grupos parlamentarios que tienen asiento en San Lázaro. Los dictámenes de las
leyes secundarias y el correspondiente a la constitucional, se fueron
construyendo en comisiones y con la participación de los integrantes de las
diferentes bancadas.
Hay un ingrediente que hace particularmente
complicado llegar a acuerdos, es el poder. Este elemento si no se maneja con
inteligencia, puede acarrear consecuencias de pronóstico reservado. Aunque a
muchos no les quita el sueño, el pragmatismo, así se le dice ahora a la
ausencia de principios éticos, para transitar - ese es otro verbo muy utilizado
en el “argot”- a los acuerdos políticos.
Dicen que el poder es más estimulante que el
sexo, de modo que tenerlo lleva, sobre todo a los más ambiciosos, hasta a
cometer excesos. Llegar no es el mérito, sino mantenerse, puro Maquiavelo.
Pero volviendo al tema. Los posicionamientos,
los discursos, los pros y los contras expresados por los grupos parlamentarios,
colman la atmósfera de adrenalina. No faltan la pieza retórica, impecables los
argumentos técnicos y jurídicos, y también la diatriba que enciende por los dos
o tres comentarios irónicos, los ánimos ya de por sí caldeados, de los
presentes. Es San Lázaro.
Las pretensiones de la propuesta peñista en
materia de IVA no transitó en los términos en que fue enviada, era una especie
de tanteo, para ver hasta donde daba la liga. No pudimos evitar la homologación
del IVA en la zona fronteriza, los argumentos en contra no funcionaron, de modo
que se acabó el régimen especial para quienes habitan en esas latitudes.
A Coahuila la daña. Y no es, como alguien me
apuntó, de obsequiarle trato de ciudadanos de primera o de segunda, si no de
que la economía de quienes allá habitan es diferente a la del resto del país.
Competir con un IVA del 8.26 por ciento que se paga en Eagle Pass o en Del Río,
cuando el de casa será del 16 por ciento, pues no contiene. El PRI votó a favor
de esta infamia.
Por otro, lado, el impacto que el IVA tendrá
en la industria de las maquiladoras violenta las cadenas de suministro,
eficiencia y ahorro de costos de operación. Y por cuanto a las reformas a la
Ley del ISR, las afecta al aumentar exponencialmente el impuesto que pagan al
subirse su base gravable, porque las fórmulas para la determinación de la misma
se cambiaron y su tasa subió del 17,5 al 30 por ciento, sin considerar el 10
por ciento adicional de impuestos por sus dividendos. Esto las saca por
completo de competitividad internacional, ocasionándose posibles cierres y
cancelación de inversiones.
Finalmente, se aprueba la Ley de Ingresos, lo
que le permite al pueblo de México y al Gobierno Federal tener una precisión en
referencia a los ingresos que contempla obtener, y en base a los cuales se
deberá aprobar el presupuesto del 2014. Desafortunadamente, en una
actitud irresponsable, se ponen de acuerdo PRI, PVEM, PANAL y parte del PRD, y
aprueban un endeudamiento para el país, que no es lo más recomendable de
acuerdo a los momentos que vive la economía nacional y los principales
indicadores económicos.
La reforma va al Senado de la República. El
silencio colma San Lázaro, el próximo martes volvemos.
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