Dip. Esther Quintana Salinas
Violentar el orden
jurídico para darle ventajas al tricolor sobre los demás partidos políticos, en
tiempo de elecciones – y también cuando no las hay – es más viejo que Matusalén
¿A
usted le sorprende, generoso lector, lo que está haciendo el PRI en Veracruz?
¿No puede usted creer que el Gobierno de Veracruz, encabezado por el mismísimo
Javier Duarte, intervenga de manera descarada en el proceso electoral para
favorecer al octogenario y a sus candidatos? Hace tiempo, mucho tiempo, que el
estupor abandonó mi ánimo en asuntos tan manidos como este. Las fusiones
desaseadas entre gobierno y partido no son nada nuevo bajo el sol. Violentar el
orden jurídico para darle ventajas al tricolor sobre los demás partidos
políticos, en tiempo de elecciones – y también cuando no las hay – es más viejo
que Matusalén.
La
estructura paralela que se financia con la nómina pública, es parte sustantiva
de las tracaladas con las que el partidazo compra votos al grueso de un
electorado sometido a la carencia perpetua. Javier Duarte, heredero de
Fidelísimo, y 57 funcionarios de los 3 niveles de gobierno, constituyen la
“estructura ciudadana”, con la que el PRI pretende hacerse de la victoria en
los próximos comicios.
La
estrategia consiste en utilizar recursos y programas sociales del Gobierno
federal, estatal y municipal para ponerlos al servicio de los candidatos del
PRI en cada municipio y distrito. ¿Cuál originalidad? Estructura pagada con
dinero público, empleados del gobierno a quienes se obliga, so pena de despido,
a trabajar por los candidatos del PRI. ¿Le suena familiar? En el “edificante”
ejercicio se ordena dar de baja de los programas asistenciales de SEDESOL
FEDERAL, a miles de beneficiarios, aunque necesiten el beneficio por su
condición de pobreza, para dárselos a su gente, hay que borrar del mapa de
Oportunidades a quienes no sean sus incondicionales, hay que presionar a los
ancianos del programa 70 y más, para que se vuelquen por los candidatos
tricolores, ahí no tiene empacho en declarar el “expositor” que hay un nicho de
oportunidad extraordinario.
Pablo
Anaya Rivera, Secretario de Salud, del estado de Veracruz, dirigiendo la
reunión de la desvergüenza, a la que acudieron lo más “granado” de los
funcionarios de aquella entidad a exponer cómo van atracar el proceso
eleccionario, aclara que el gobernador por “ética moral” no va, pero manda a su
personero a hacerse cargo. Y que lo digan… De verdad que el cinismo no tiene
límites.
Hay
una exhibición de impudicia que da nauseas, hablan de su expertis en hacer
sinvergüenzadas sin rubor alguno. Hablan de la planeación de sus fechorías con
un desplante, con una frialdad propia de quien ya no tiene ni el más mínimo
vestigio de moralidad, ni de ética, si se vale la analogía, como los sicarios
que confiesan cómo matan, sin sentir ya nada.
La
denuncia ya está en la PGR. Ya la Sra. Robles puso de patitas en la calle a los
“involucrados” de la Delegación de SEDESOL en Veracruz…pero si esos que corrió
no son más que ejecutores, a quienes los mandaron NO LES VA A PASAR NADA,
seguirán cobrando sus quincenas puntualmente. En nuestro país quien la hace no
la paga, aquí esa regla elemental de justicia no se cumple, de modo que todo
seguirá igual. En Coahuila sabemos de eso. Hasta hoy no hay un solo responsable
del atraco de que ha sido víctima la entidad. Según los cánones “legales” en
vigor, no hay delito que perseguir.
Al
Pacto por México se lo está llevando la tristeza, para decirlo de manera
educada, por mi parte, dadas las circunstancias, se lo pueden engullir
completo. El jueves de esta semana en la Cámara de Diputados el grupo
parlamentario del PRI se negó a debatir sobre el asunto ¿Novedad? Ninguna.
Tampoco quisieron que se exhortara a los gobiernos de Oaxaca y Guerrero para
que no cedan a las presiones de los vándalos que están en contra del desarrollo
y el progreso de México.
No
necesito más evidencias.
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